01 — PARRILLA EN "V"
Radiador afilado y aerodinámico que rompió con las líneas planas de los años 20.
EN EXHIBICIÓN · COLECCIÓN 1930
Sport Roadster · el "Bentley de los pobres"
EL ORIGEN
1930 fue un momento crucial para la industria automotriz: tras el colapso bursátil de 1929, Walter P. Chrysler decidió renovar su línea para mantenerse competitivo. La Serie 77 debutó como el modelo insignia de seis cilindros de la marca — el pináculo de esa era, justo un año antes de que Chrysler introdujera sus motores de ocho cilindros en 1931.
Su carrocería Sport Roadster —parabrisas inclinado, llantas de radios con dos de repuesto montadas en los costados y el clásico asiento trasero descapotable o "rumble seat"— sedujo tanto a las familias acomodadas como a los pilotos de resistencia que buscaban algo robusto para carreteras abiertas. Se ganó la reputación de ser excepcionalmente bien construido, suave y tecnológicamente muy por delante de rivales como Ford o Chevrolet.
ANATOMÍA
Ocho rasgos de diseño e ingeniería que distinguen al Series 77 Sport Roadster de 1930.
01 — PARRILLA EN "V"
Radiador afilado y aerodinámico que rompió con las líneas planas de los años 20.
02 — REJILLAS "PENNANT"
Líneas cromadas verticales que enfriaban el motor y estilizaban la carrocería.
03 — FAROS TIPO TAMBOR
Montados sobre una barra cromada, icónicos del diseño de preguerra.
04 — PARABRISAS INCLINADO
Un ángulo deportivo poco común en los autos de calle de la época.
05 — RUEDAS DE RADIOS
Con dos llantas de repuesto montadas en los costados del cofre.
06 — RUMBLE SEAT
Asiento trasero descapotable, oculto bajo la tapa de la cajuela.
07 — CHASIS DOBLE CAÍDA
Bajaba el habitáculo y el centro de gravedad, dando estabilidad en curva.
08 — MOTOR L-HEAD
6 cilindros en línea, 4.4 litros, 93 HP a 3,200 rpm.
TRANSMISIÓN
Manual de 4 velocidades
FRENOS
Tambores hidráulicos, 4 ruedas
DISTANCIA ENTRE EJES
124 in · 3.15 m
PRECIO ORIGINAL (1930)
$1,665 USD
LA GESTA DE 1930
A finales de los años 20, las carreras de resistencia europeas eran territorio de Bentley, Bugatti y Alfa Romeo. Chrysler fue uno de los pocos fabricantes estadounidenses que cruzó el Atlántico para competir de tú a tú — herencia directa de los modelos 72 y 75 que ya habían brillado en Le Mans en 1928 y 1929.
En la edición de 1930, los pilotos italianos Ezio Barbieri y Gioacchino Leonardi tomaron el volante de un Chrysler Series 77 Roadster con el número 97. Completaron el recorrido Brescia–Roma–Brescia en 21 horas, 24 minutos y 43 segundos — puesto 29 de la general y primeros en su clase (más de 1,100 cc / 5 litros).
"Un automóvil estadounidense, robusto y accesible, venciendo en su clase frente a los deportivos europeos — así se ganó Chrysler el apodo del 'Bentley de los pobres'."
CLASIFICACIÓN GENERAL · PODIO 1930
Dato histórico: la victoria de Nuvolari pasó a la posteridad por ser la primera vez que un ganador de la Mille Miglia superó un promedio de 100 km/h en toda la carrera — origen de la leyenda del "sorpasso a fari spenti", el adelantamiento a luces apagadas contra su rival Varzi en plena noche.
LA HISTORIA CONTINÚA
Casi cinco décadas después de la Mille Miglia, en 1977, Frank L. Wright adquirió un Series 77 Roadster con el chasis C170DW. Roy y Ralph Snyder, de Mount Joy, Pensilvania, lo restauraron por completo en negro y verde Nyanna con franja Packard Ivory — un trabajo que en 1979 le ganó el National Senior First Prize de la Antique Automobile Club of America. El auto permaneció en la Colección Wright y fue subastado por RM Sotheby's en Hershey 2024.
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unidades de la Serie 77 fabricadas en 1930
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de ellas, con carrocería Sport Roadster
±90
años de antigüedad; sobreviven solo algunas docenas en el mundo
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USD — remate en RM Sotheby's, Hershey 2024
Durante los años 20 y 30, las familias acomodadas de México importaban automóviles de lujo como Packard, Cadillac y modelos superiores de Chrysler. Sin embargo, no existen hoy registros públicos ni documentación en clubes de autos antiguos que confirmen un Chrysler Serie 77 Sport Roadster de 1930 en territorio mexicano — es posible que exista algún ejemplar guardado en una colección privada, aún fuera del radar del coleccionismo clásico conocido en el país.
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